lunes, 7 de febrero de 2011

2 verticales de 14 añadas de Roda I en Panamá. Crónica de un privilegio

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Aún con la memoria fresca por los acontecimientos vividos la semana pasada, desde SDS Internacional tenemos la sensación de haber disfrutado de un privilegio que ocurre muy de vez en cuando. La presencia en Panamá de Gonzalo Lainez, embajador de Bodegas Roda en el mundo, ha resultado extraordinaria en todos los sentidos, incluidos aquellos familiares y humanos.
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En lo profesional porque ha sido el verdadero impulsor de que también en América Latina se pudiera vivir por primera ocasión aquello que en algunos paises de Europa y en Estados Unidos han podido disfrutar profesionales del sector enogastronómico: la cata vertical de todas las añadas del vino Roda I, buque insignia de una de las bodegas que más ha contribuido en los últimos 20 años en elevar las consideraciones de calidad de la Rioja. El principal privilegio que hemos gozado en Panamá ha sido acercar esta inédita actividad al aficionado y en las dos actividades desarrolladas más de 40 personas han tenido la fortuna de descubrir lo que se encerraba en 14 añadas de historia de Bodegas Roda.
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Vivencias y percepciones de la cata vertical 1992-2006
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14 añadas, la de 1992 como primera en ser comercializada, aún con un estilo clásico riojano y punto de partida para juzgar lo que Roda quería ofrecer. Un pequeño paréntesis en 1993 en que se decidió finalmente no embotellar la añada para regresar al ruedo con dos de las más grandes, 1994 y 1995. Son las dos primeras calificadas como excelentes y las que dieron a conocer en el mundo que había un nuevo protagonista en Rioja, ambas están en estos momentos en su momento culminante, siendo ampliamente destacadas en las catas. La del 1996 con problemas intimos que ahora se descubren y que resulta con aires bordeleses y excesos de cueros y notas animales, para algunos resultaba excesivo en estas notas, pero para otras personas el vino tenía valores que se identifican con grandes bordeleses por lo que fue sorprendente y apreciado.
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1997 fue muy elogiada por su retorno a la elegancia y la fruta. Estas 5 primeras añadas fueron muy distintas al resto en estilo enológico, coincidimos en detacar que se trataba de vinos cuya alma podía tener una identificación más bordelesa de lo esperado principalmente por el protagonismo de la crianza en barricas. Gonzalo nos confesó algo que no sabiamos, después de 1997 se produce un cambio fundamental en la búsqueda del estilo propio, reducir los periodos de crianza en barrica para buscar un mayor protagonismo en la fruta y llegar al balance tan característico de la bodega.
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La nueva era de crianzas de 18 meses se inicia con la añada 1998 pero esta se mostraba discreta, como si viviera un letargo antes de ofrecer nuevos brios. El que si mostró de forma indiscutible los valores del nuevo estilo fue el 1999 equilibrio y elegancia que es sello de la casa, con un carácter superior al 2000, una especie de transición calmada antes de la explosión inaudita que supone el 2001, Esta añada es considerada la mejor en Roda de toda la historia porque todo lo que sucedió aquel año fue la perfección soñada entre planta, tierra y clima para lograr la mejor calidad en fruto que jamás se haya visto, en palabras de Gonzalo, duda que puedan darse de nuevo las condiciones para repetir la "añada perfecta". Más allá de las palabras, en cata, sentí el 2001 caminando unos pasitos para atrás, como tomando fuerzas para ofrecer en un par de años toda la magnitud de su esplendor... guardaremos la botella que nos queda para repetir en 24 meses este ejercicio.
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Si en 2001 la naturaleza le regaló a Roda todo lo que un viticultor puede soñar para presentar un vino histórico, en  2002 fue todo lo contrario, hasta el punto de que en la bodega se recuerda esta añada como la más dura para lograr ofrecer un vino con el sello Roda. Este 2002 y el 2003 fueron transiciones de lo que consideramos un nuevo cambio en Bodegas Roda, en el que definitivamente el protagonismo en los vinos recae en el perfil frutal, son las 3 siguientes 2004, 2005 y 2006 espléndidos ejemplos del actual criterio y resultaron ampliamente apreciados en la cata hasta el punto de que 2004 y 2006 disputaron el combate definitivo en los gustos del público asistente.
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Destacamos por votación popular 6 vinos, dos en cada serie de cata de 5 vinos: 1995, 1997, 1999, 2001, 2004, 2006. En la última votación la añada 2004 fue declarada como la mejor en la cata vertical del día 5 de febrero de 2011. Dentro de 2 años volveremos a realizarla, para entonces con 16 añadas... ¿que nos ofrecerá para entonces cada uno de estos vinos con dos años más de vida?.

Reportaje fotográfico de las 2 catas
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Los salones privados del restaurante Can Masoliver fueron testigos de la primera de las 2 verticales de Roda I que hemos desarrollado en Panamá. El jueves 3 de febrero desde las 6 y media de la tarde los miembros del VinoClub Panamá tuvieron el privilegio de ser los primeros en disfrutar de este ejercicio.
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Dos días después repetimos la actividad con algunas pequeñas variaciones en el formato en la sede de SDS Internacional, concretamente en su tienda SDS Wine Boutique. Os invitamos a disfrutar de las instantaneas de ambas actividades:

Ver reportaje fotográfico en Facebook Cata del VinoClub en Can Masoliver
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Ver en Facebook reportaje completo de Cata en SDS Wine Boutique
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En la imagen superior, aspecto de la tienda SDS Wine Boutique durante la cata del sabado.
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En la imagen de la izquierda, uno de los momentos sorpresa que preparamos para ambas catas, la cata de los aceites de oliva virgen extra que elabora Roda en dos terruños muy especiales. Dauro de L'Empordà en el norte de Catalunya y Aubocassa en el corazón de la isla de Mallorca, ambos aceites de la variedad Arbequina son considerados entre los mejores del mundo. Todos quedamos fascinados con la experiencia.
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Aspecto del salón de eventos de Can Masoliver donde celebramos la primera de las catas para los socios y amigos del VinoClub Panamá. En la foto superior Gonzalo Lainez (Bodegas Roda) y Oriol Serra (SDS Internacional) acompañados de dos de los miembros fundadores del Vino CLub Panamá, los chefs Pedro Masoliver y Rafael Ciniglio.

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